Cuando hay estrés, poco descanso o poca hidratación, el organismo prioriza los órganos vitales y la piel queda al final de la fila.
Ahí aparecen la opacidad, la sequedad y esa cara de cansancio que ninguna base tapa del todo. Trabajar desde adentro no reemplaza a la rutina de skincare: le da con qué trabajar.
Y como la piel se renueva por ciclos, los cambios se ven con constancia, no de un día para el otro.